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jueves, septiembre 23, 2021

Las formas más seguras de celebrar las fiestas decembrinas

Expertos en infectología y atención médica coinciden: durante el mes de diciembre, las tradicionales posadas y fiestas decembrinas de fin de año deben ser evitadas a toda costa. De lo contrario, se corre un importante riesgo de contagiarse de Covid-19.

Al reconocer que a pesar de ello muchas familias están planeando reunirse, los especialistas ubicaron para debate algunos espacios de peligro y la forma más cercana de protegerse, desde reuniones solo con familiares núcleo, en espacios abiertos, cubrebocas en todo momento, pruebas Covid-19 y una planeación rigurosa en la duración del festejo.

¿Cómo celebro?

Jorge Hernández Bello, integrante del Grupo de Análisis de la Sala de Situación en Salud por Covid-19 del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara, mencionó para esta casa editorial que la recomendación inicial sería no reunirse. Explicó que se ha tenido un gran avance en materia de contagios, y se podría perder de manera muy fácil mediante este tipo de celebraciones.

Sin embargo, tomando en cuenta que muchas familias de igual manera buscarán celebrar, dijo que lo primero que se tendría que hacer es celebrar en casa y hacerlo con el núcleo familiar más íntimo que se pueda tener.

El también doctor en genética humana consideró muy importante evitar tener reuniones con gente externa a la familia: «Hay ocasiones en las que acuden vecinos, lo que sería prácticamente contraproducente. Cuidar mucho los tamaños de las reuniones en cuanto a evitar que sean más de diez personas. No se sugiere, porque esto incrementa el riesgo de manera exponencial», explicó. Además, Jorge Hernández Bello dijo que esa reunión debería ser en el exterior, de preferencia en alguna terraza, jardín o cualquier lugar que tenga mucha ventilación, sobre todo ventilación natural.

Si la intención de las reuniones de fin de año tiene contemplados espacios cerrados con aires acondicionados o calefacción, el especialista indicó que no es recomendable, porque eso recircula el aire, lo que sería algo muy peligroso para la propagación de virus, particularmente, considerando las reuniones largas. Por ello, dijo que es recomendable planificar el horario del evento: «Yo considero que si es tanto este arraigo, esta condición, la necesidad de convivir, planificar un horario», mencionó. Definir si la reunión va a tardar dos o tres horas, ya que —señaló—, mientras más tiempo se tarde la reunión, más riesgo hay de que pueda haber contagios.

Las tradicionales fiestas decembrinas suelen incluir alcohol. En ese sentido, mencionó que se debe tener mucho cuidado, ya que se ha visto que tiende a desinhibir a las personas, y esto facilitaría que no sean seguidos los protocolos de prevención.

«Otra recomendación sería alentar a los familiares a no viajar. Sabemos que en estas épocas hay muchas personas que están en otros estados, en otros países, y regresan a los hogares, y esto puede ser una fuente de acarreo, en este caso del virus, sobre todo si son personas que viajan en transporte público», advirtió.

Protocolos de viaje

En caso de que el viaje deba ser realizado, recomendó seguir todos los protocolos sanitarios, de preferencia cubrebocas KN95, el lavado recurrente de manos y no ir platicando en el transporte.

Hernández Bello mencionó para Debate que algo que podría considerar son los filtros antes incluso de poder asistir al evento; es decir, ser responsables y no acudir a la reunión si se tuvo contactos de riesgos o sospecha de algún síntoma.

Entre otras recomendaciones, instó al uso de cubrebocas riguroso, llevarlo puesto durante toda la reunión, evitar estar platicando a una distancia muy cercana y no quitárselo prácticamente para nada; disponer de gel antibacterial en todo momento, evitar abrazos; no compartir vasos, platos ni cucharas, y de preferencia utilizar utensilios desechables, pero reciclables.

La casa de los abuelos suele ser el sitio tradicional del festejo. En ese punto, recomendó, por esta vez, tratar de no tener mucha interacción con ellos.

«Si fuera así, designar de preferencia algún lugar donde ellos puedan estar sin que haya tanta interacción de contacto físico, sobre todo que estén cerca lo más posible de alguna ventana o de algún sitio ventilado. La clave sería no hacer contacto físico muy cercano», recomendó.

Cuidado con los asintomáticos

Jorge Castañeda, miembro de la Sociedad Mexicana de Inmunología y académico en la Universidad Autónoma Metropolitana, indicó que los asintomáticos son un riesgo exponencial; es decir, aquellas personas que están infectados del virus, pero no tienen ninguna manifestación clínica y aparentemente se creen sanos, cuando en la realidad eso no se sabe.

Mencionó que la cantidad de pruebas que se aplican en México es tan mínima y solamente para los casos muy sospechosos, que no se puede saber si el tío, la tía o la prima que vienen de otro estado, de otra ciudad, hayan estado en contacto con el virus, sobre todo tomando en cuenta que muchos ya trabajan en oficinas o espacios públicos.

Aunque coincidió en recomendar la celebración solo con la familia núcleo y con pocas personas para mantener la sana distancia, destacó que eso es complicado en México, porque la mayoría vive en espacios pequeños.

«El uso de cubrebocas puede funcionar, sobre todo si viene alguien con quien no convivimos todos los días. Sin embargo, volvemos a lo mismo, ¿cuánto tiempo puedes tener el cubrebocas, si de lo que se trata es de convivir?», cuestionó.

En el escenario de las posadas, indicó que un punto considerable es que suelen celebrarse al aire libre, pero dijo que si se suman a esas reuniones más de veinte personas, no tiene el mismo efecto. Indicó que actos como cantar o gritar pueden expandir mayores gotículas infectadas, en caso de que la persona lo esté.

«Lo ideal de este asunto es que nos sigamos quedando en casa. Entiendo que son festividades importantes, pero ya llevamos casi diez meses encerrados, entonces, efectivamente, por un ligero descuido puede haber consecuencias desastrosas», apuntó.

Pruebas COVID-19

Las pruebas de PCR, que son en las que se introduce un hisopo a la nariz y a la garganta, se han vuelto una opción para algunas personas que las adquieren con la intención de detectar el virus y no contagiar en su trabajo, en una reunión, etcétera. En ese sentido, el inmunólogo Jorge Castañeda consideró desde su experiencia que puede ser una solución sencilla, pero no lo es tanto cuando se trata de toda una familia.

«Si estamos hablando de que ya pasaron más o menos cinco, cuatro días después de la exposición al virus, la prueba tiene que salir positiva. Esa podría ser una solución, relativamente sencilla, aunque en realidad no lo es debido al costo de estas pruebas. En el sector salud, en realidad se están aplicando muy pocas, y, además, bajo ciertos protocolos estrictos de decidir a quién se le aplica y a quién no», abundó. Cabe destacar que las pruebas de PCR Covid-19 varían en el sector privado de entre mil 800 y tres mil 600 pesos.

En tanto, desestimó la veracidad de las pruebas de anticuerpos Covid-19, si se usa para demostrar que ya se tuvo el virus y no supone un riesgo actual.

Riesgos sociales

Israel Diarte Arellano, coordinador del Departamento de Unidades Especializadas de la Secretaría de Salud en Sinaloa, destacó que las personas van a tratar de visitar a sus familiares por fiestas decembrinas; sin embargo, explicó que lo primero que se tiene que entender es que esas visitas son las que se han evitado durante todo el año.

«Debido a que viene una fiesta importante para la sociedad por lo que reviste la fiesta de la Navidad,  lo mejor es abstenerse de dar esas muestras de afecto físicas y presenciales, y tratar de hacerlo lo más a distancia posible», comentó.

El médico en primera línea de batalla Covid-19 consideró que, si se relajan mucho las medidas, se podría tener una segunda ola de contagios, por lo menos en Sinaloa. Explicó que el descenso de la primera ola en Sinaloa empezó en septiembre, y habría durado desde abril, mayo, alcanzando los puntos máximos entre junio, julio y agosto.

«Fueron tres meses. Una segunda ola podría ser catastrófica en un momento dado para el estado, para el país. No queremos ver una segunda ola, y menos en los hospitales», afirmó.

Diarte Arellano agregó que es delicado que se vuelvan a tener 400, 500, 600 pacientes hospitalizados en Sinaloa.

«Esas personas que se han estado aislando, que son las que queremos visitar, son las más vulnerables y son a las que no tenemos por qué motivo llevarles el virus y contagiarlas. El llamado es: sigue haciendo las cosas como hasta ahorita, no relajes las medidas. Ya no nos acordamos de lo que ocurrió el Día del Niño, pero eso hay que retomarlo otra vez. Lo del Día del Niño fue el inicio de nuestra primera ola», concluyó.

Jorge Hernández Bello agregó que el riesgo sigue siendo inminente en todos los estados, y la percepción de que el virus se ha atenuado no es cierta. Indicó que conocen de primera línea que siguen saliendo los contagios, casos vulnerables e incluso han detectado una gran cantidad de reinfecciones, lo cual al inicio no se consideraba viable, incluso señaló que las reinfecciones están siendo, en cuanto a síntomas, más peligrosas que la primera infección.
También añadió que se deben tomar en cuenta las secuelas que el Covid-19 puede dejar, y aunque se siguen estudiando, hasta hora se han presentado en daño pulmonar, pérdidas de memoria, problemas neurológicos y daño hepático.

«Hay muchas buenas nuevas. La vacuna es una de ellas, y se abre una ventana de esperanza hacia que en corto tiempo pudiéramos estar casi normal en nuestras condiciones. Entonces, no perder lo que ya ganamos por un evento. Yo creo que si este año no se puede celebrar con normalidad, hay que hacer planes para el siguiente año, o hacerlo un poquito más tarde, alguna reunión. Nunca es tarde, yo creo, para celebrar. Debemos tener conciencia de que tarde o temprano tiene que haber seguridad, y creo que la pandemia va a acabar. Hay que ser lo más responsable posible», concluyó.

Por salud mental, sí a las reuniones: experto

Las fiestas decembrinas, como las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, pueden ser motivo de melancolía o de alegría, señaló para Debate José T. Lizárraga Ochoa, psicoterapeuta psicoanalítico. Explicó que los recuerdos de la infancia se intensifican, y si hubo en el pasado cierto bienestar emocional, se recordarán con gratitud; del lado de la frustración, se recordarán con cierto malestar, tristeza y hasta rechazo o desagrado frente a las reuniones típicas navideñas.

Sin embargo, comentó que este año es un año marcado por la frustración, el miedo, el dolor emocional y la pérdida de seres, que impregnaron el miedo al contagio, a morir, a perder el trabajo… Además, las relaciones sociales se observaron dramáticamente atípicas por todas las medidas sanitarias que implementaron las autoridades sanitarias para ser acatadas.

«Hubo y existen aún muchas restricciones en la convivencia social. La Navidad demanda reuniones, pero contravienen las medidas sanitarias en contra. Dilema presente en este diciembre, de por sí con aroma de melancolía. Será también recodatorio intenso de quienes sucumbieron a la pandemia, es y será triste con cierta normalidad».

José T. Lizárraga Ochoa mencionó que es inevitable pensar como especialista en salud mental, y su opinión es que deben permitirse las reuniones, ya que —afirmó— el psiquismo no tolera más restricciones y necesita contar con cierta tolerancia a la convivencia.

«Con las medidas del caso, pues el peligro al contagio continúa. Una pena se vive mucho mejor en compañía que en soledad. La tristeza permanece, y debemos trabajarla con medidas terapéuticas, y esta vez es pertinente la socialización navideña con elementos adecuados al cuidado de contagio», consideró.

Fuente: El Debate

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