El Telescopio Hubble descubre un objeto nunca visto en el cinturón de asteroides

Imágenes captadas por el telescopio espacial de la NASA y la ESA han permitido identificar dos asteroides que orbitan uno alrededor del otro y que pueden ser clasificados como un cometa. Se trata de un fenómeno único en el Sistema Solar.

 

Al asteroide 300163 (2006 VW139), descubierto en el 2006, le acaban de poner otro nombre. Es igual de aséptico, pero un poco más corto, eso sí: a partir de este mes, se le puede llamar también 288P porque resulta que pertenece a la familia de los cometas. Una serie de imágenes espaciales han desvelado tanto su doble naturaleza como el hecho de que no se trata de un solo asteroide, sino de un sistema binario.

 

Los astrónomos responsables del hallazgo, recogido en la revista 'Nature', analizaron las imágenes tomadas por el telescopio espacial Hubble de la NASA y la ESA en septiembre del 2016, cuando el asteroide se acercó lo suficiente a la Tierra al realizar su máxima aproximación al Sol.

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Las capturas muestran un objeto único en el Sistema Solar: dos asteroides que orbitan uno alrededor del otro y que tienen características de un cometa, como una larga cola y una cabellera brillante o coma. Así, el 288P se ha convertido en el primer asteroide binario conocido que también ha sido clasificado como un cometa del cinturón de asteroides, ubicado entre las órbitas de Marte y Júpiter.

 

“Detectamos importantes señales de sublimación de hielo debida al aumento del calor del Sol, un fenómeno similar al que forma la cola de un cometa”, ha explicado Jessica Agarwal, investigadora del Instituto Max Planck y autora principal del estudio.

 

Pero esta pareja espacial tiene aún más características insólitas. Los dos cuerpos orbitan a una distancia aproximada de 100 kilómetros, bastante más lejos que cualquier otro sistema binario conocido. La existencia de hielo en su superficie indica, además, que proceden de la fragmentación de un solo asteroide que giraba a gran velocidad hace unos 5.000 años.

 

Debido a su singularidad, el 288P es una joya para los científicos. Conocer más sobre el origen de los cometas del cinturón principal de asteroides aporta pistas sobre la formación de todo el Sistema Solar.

 

Fuente: TecnoXplora

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